Los fallos en la educación musical

Situación general

Muchos niños empiezan el Conservatorio sin saber muy bien de qué va, qué conlleva, en qué consiste una educación musical como la que se enseña en estos centros. De todos esos niños que empiezan, no muchos deciden continuar el grado medio, y aún menos el grado superior. Los que siguen, siguen asesorados por sus profesores, motivados por el entorno y por lo que le ofrece la música a nivel personal. Pero, como niños que son (somos) todavía cuando decidimos empezar un superior, no pensamos demasiado en el porvenir que nos espera.

La situación actual es bastante dura y difícil para todos los que acaban. Orquestas y teatros en crisis, recortes en educación, disminución de público… El empleo es poco y hay mucha competencia para conseguirlo.

A parte de la complicada situación, los planes de estudio no ayudan. A todos nos preparan con el mismo molde, siendo la carrera musical tan extensa. Esto nos obliga a especializarnos cuando ya deberíamos estar trabajando. Es la tendencia generalizada, extender al máximo los años de estudio, para no engordar las listas del paro, por ejemplo.

aula conservatorio

El repertorio

El repertorio que preparamos es solista en su gran mayoría. Las clases individuales tienen un gran peso en el sistema educativo musical. Esto no tiene por qué se malo, pero se centran en un repertorio que más adelante no nos va a servir de mucho. No digo que no sea importante estudiar y conocer los grandes conciertos escritos para nuestro instrumento, o las arias para nuestra voz.

Sin embargo, este tipo de repertorio le sirve a un músico que quiera dedicarse a ser solista. Un porcentaje muy pequeño. Por otro lado, existen carencias en las clases en conjunto. Las hay, se trabaja en agrupaciones de cámara, ensembles… Pero normalmente este tipo de formación está en un segundo plano, siempre supeditadas al repertorio solístico. No tienen el peso curricular que merecen. Es mucho más probable que un músico pueda dedicarse a la música de cámara que al concierto solista.

La especialización

Hay un evidente fallo en la enseñanza artística: falta la posibilidad de especialización. Las asignaturas optativas no cumplen su función de especialización. Mientras en otras carreras sirven para elegir un itinerario, en la nuestra algunas están para rellenar créditos. 

Por ejemplo, la formación pedagógica está fuera de los programas de los Conservatorios, siendo el profesorado una de las salidas más frecuentes de nuestra carrera. Sin embargo, las clases teóricas abarrotan los horarios de los estresados músicos.

También la formación orquestal es reducida. No sólo es importante tocar en conjunto orquestal. También se debe dar más énfasis a la preparación de repertorio para audicionar. Todos sabemos que es una de las salidas profesionales que muchos músicos contemplan: la orquesta.

La música antigua y la música contemporánea también quedan un poco ahogadas entre todo el curriculo. Si bien es cierto que estas áreas pueden considerarse especialidades, que pueden estudiarse a modo de máster o cursillos fuera de la carrera, deberían estar más presentes. Especialmente la música contemporánea, de la cual muchos músicos somos grandes ignorantes.

Problemas en la base

Yendo a la formación más básica, la del grado elemental y medio,encontramos otro grave error: el planteamiento que se le da al lenguaje musical. No creo que sea algo generalizado en todos los Conservatorios y todas las clases, pero solfear sin cantar es una equivocación. Cantar ayuda a desarrollar el oído, conocer los intervalos… cosa que nos ayudará más tarde cuando tengamos que enfrentarnos a la armonía. Y este es sólo un ejemplo de los problemas que se encuentran en la base de este sistema actual.

La educación musical superior debería de dar más opciones de especialización, repartir el peso entre el repertorio solista tan necesario, y el repertorio en conjunto, cámara, orquesta y coro. Un alumno debe empezar a decidir su camino cuando está estudiando, antes de darse de bruces con el complicado mundo laboral. Los músicos necesitan orientación durante la carrera, no sólo tocar conciertos o cantar de manera virtuosa y sacar un sobresaliente. Esperemos que la evolución llegue a las aulas de los Conservatorios, para hacer músicos más preparados y con más opciones laborales.

 
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10 comentarios

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  • Fco. Javier Hernando

    Enhorabuena por el artículo, que expone una realidad incuestionable: la falta de consenso en cuestiones básicas educativas, en este caso, en el ámbito de la formación musical.

    Voy a comentar brevemente cada uno de los puntos destacados en negrita, porque es con el intercambio de ideas con lo que todos nos podemos enriquecer.

    “No pensamos demasiado en el porvenir que nos espera”. Antes de abordar esta cuestión, merece atención la siguiente precisión: en el artículo solo se mencionan los conservatorios, pero no son los únicos centros donde los futuros profesionales de la música pueden adquirir los rudimentos básicos, puesto que existen también las escuelas de música, tanto privadas como municipales, así como las academias, centros todos ellos válidos para un primer encuentro con la música. Un tema interesante y que aquí no se discute es la competitividad que existe entre dichos centros, con unas escuelas que ofrecen estudios equivalentes al Grado Medio y unos conservatorios que ofrecen el Grado Elemental; además con una diferente consideración administrativa –y económica–.

    Por lo que se refiere a la falta de orientación en esta primera etapa, no creo que un alumno, a esas edades, deba (ni pueda) plantearse ¿seriamente? su futuro profesional. La labor fundamental consiste en extraer lo mejor de los alumnos, hacer que se entusiasmen, y también orientar a los padres o tutores legales, lo que doy por hecho que se viene haciendo desde siempre, mediante entrevistas, tutorías, reuniones, documentos como el PCC, etc.

    “Obligándonos a especializarnos cuando ya deberíamos estar trabajando”. La carrera de música ha ido evolucionando a lo largo de la historia y ha ido ganando en reconocimiento (académico, que no social) gracias precisamente a igualar los diferentes niveles con respecto a las etapas educativas del régimen general, asimilando el Grado Medio al bachillerato y el Grado Superior al Grado universitario, siendo así que la crítica que encabeza este párrafo bien pudiera ser aplicable a cualquier carrera del actual sistema educativo, en todo caso. Otro tema (y muy interesante) sería debatir sobre la cuestión de si el actual Título Profesional de Música debería realmente habilitar para una profesión (lo que equivaldría a una FP) o no (como ahora, que equivale al bachillerato a pesar de su nomenclatura).

    El “repertorio” es solista incluso cuando el estudiante de Grado Superior no ha escogido la vía interpretativa, lo que a todas luces es una incongruencia absurda.

    Las “agrupaciones” son vitales, porque desarrollan habilidades que quedan dormidas en el estudio individual y, entendiendo que el porcentaje de solistas concertistas es muy reducido, se haría bien en potenciar estos estudios, que fortalecerían unas habilidades necesarias para cualquier músico: escucha atenta, debate, socialización, etc.; además de tener salidas profesionales diversas: agrupaciones de cámara, acompañamientos, pianista repertorista, coros, etc.

    La “formación pedagógica” se considera una especialización como carrera autónoma y en cambio el Grado Medio se considera una base común a todo músico, lo que no deja de ser sorprendente, pues muchos estudiantes tienen claro su objetivo antes de finalizar el GM y se ven forzados a realizar unos estudios “profesionalizadores” medios sin poder definir su camino hasta llegar al Superior. Además, una vez allí, la mayoría de estudiantes se dedicarán a la labor pedagógica, y no solo aquellos que hayan escogido dicha especialización, lo que ya de por sí es problemático, creando músicos frustrados y con escasos conocimientos pedagógicos. ¿Realmente existe esta diferenciación? La mayoría de músicos que conozco compaginan sus habilidades: tocan y enseñan (y viceversa, según la ponderación).

    Las “asignaturas optativas” se ofertan muchas veces sin considerar la globalidad de los estudios, sino más bien aprovechando los conocimientos y habilidades del profesorado.

    “Rellenar créditos” me parece una pérdida de tiempo y de dinero y no olvidemos que desde la implantación del Plan Bolonia el alumno paga por unos créditos que contemplan las horas de estudio y dedicación personal, un escándalo. El precio real del crédito debería contemplar solamente las horas de formación que recibe el alumno.

    Por lo que respecta a la música contemporánea se trata de un verdadero problema: no se enseña y por tanto los futuros profesores no la podrán enseñar; no se entiende y no se estudia, lo que fomenta la exclusión de la parte más viva de la música. Tendría que formar parte habitual de los estudios a lo largo de toda la carrera, puesto que existe de todos los niveles. Hace falta implicar más a los compositores con los intérpretes y directores y fomentar la curiosidad y el encuentro.

    Es necesaria una mejor orientación laboral que prepare verdaderamente a los músicos en su vida profesional enseñando temas tan interesantes y actuales como: los derechos de autor, la conveniencia o no de hacerse autónomo, las asociaciones de músicos existentes y su cometido, la facturación de las actuaciones, los diferentes tipos de contrato de trabajo, las oposiciones, la formación continua, etc.

    • Muchas gracias por tus aportes! Nos gusta que Gran Pausa sea una comunidad donde todos opinen y aporten su visión en los temas que lanzamos. Un saludo!

    • “no olvidemos que desde la implantación del Plan Bolonia el alumno paga por unos créditos que contemplan las horas de estudio y dedicación personal, un escándalo. El precio real del crédito debería contemplar solamente las horas de formación que recibe el alumno.”

      El precio de los créditos ECTS es prácticamente el mismo de los créditos antiguos, lo único que varía es lo que representan dichos créditos. Por ejemplo, antes un curso de una carrera universitaria tenía entre 60 y 90 créditos, según la carrera. Cada crédito equivalía a 10 horas de clase. Si el crédito costaba 10 euros, un curso completo te salía por 600-900 euros. Actualmente un crédito equivale a 25-30 horas de trabajo personal del alumno, pero eso no quiere decir que los alumnos tengan que pagar el triple que antes. Los grados universitarios siguen teniendo cursos de 60 créditos, y el precio de los créditos es parecido al de hace 6 o 7 años. Obviamente no es el mismo, sabemos que las tasas universitarias han subido, pero lo mismo que puede subir la gasolina, el pan o la entrada de cine. Si antes te costaba 10 euros, ahora igual te cuesta 12 o 13, con lo que el curso completo en vez de costarte 600 euros te cuesta 750. Pero esto no tiene nada que ver con la implantación del Plan Bolonia, sino con la subida de tasas.

      Que ahora un crédito contemple las horas de estudio y dedicación personal no es un escándalo, sino algo que hacía mucha falta. Antes de Bolonia los estudios universitarios se estructuraban en función de las horas de enseñanza, lo que es un absurdo. Aprobar 300 créditos equivalía a haber asistido a 3.000 horas de clase, pero ese tiempo en el aula es realmente una fracción minúscula del trabajo que tiene que realizar el alumno para conseguir los objetivos de aprendizaje. Nadie supera una carrera simplemente asistiendo a clase. Me parece estupendo que por fin los créditos tengan en cuenta todo el proceso de aprendizaje, y no sólo las horas de asistencia al aula. Y no, no te cobran más por haber implantado un nuevo sistema de créditos. El número de créditos es parecido y el precio de los mismos también, lo único que realmente ha cambiado es lo que representan esos créditos. Saludos.

  • Creo que no es solo en Mexico que se padece de estos problemas y errores . Siempre he sido partidaria de que el primer acercamiento de un pequeno a la Musica, es lo que definira el futuro de ese ser en lo referente a este maravilloso Arte . No importa si solo toca un pequeno tambourin o mueve su cuerpo al ritmo de una cancion infantil. Lo que realmente cuenta es lo que esa pequena criatura disfruta de estar en medio de un grupo con su maestro de musica que lo involucra en canto, juegos musicales, adivinanzas , cuentos,
    instrumentos de percusion , viento o cuerda . Que le deje aproximarse , oir como suenan , su forma . Y poco a poco, seran sus companeros de tiempo y vida . Cada uno escogera segun las preferencias personales, disfrutaran de audiciones e historias sobre los compositores de todos los tiempos , tambien , mas adelante , penetraran en la complejidad de la Teoria , Armonia y Composicion . Y es aqui , donde los que se hayan enamorado de la musica , de uno o varios instrumentos , querran saber mas y mas , sin que sean los requisitos de un Curriculum lo que les presione . Asi se forman los verdaderos musicos y pedagogos musicales , que nunca abandonaran ese
    ¨¨primer amor ¨¨.

  • Emilio Guillermo Reategui Perdomo.

    La Musica es el lenguaje o el legado que todo musico lleva por dentro aunque muchas veces no sea comprendido.sin embargo por este musico podras bailar,escuchar temas de tu agrado;composiciones que te haran pensar basados en tu propia realidad,escucharas musica orquestada en peliculas,y demas generos musicales en todo el mundo y de el tambien aprenderas si obviamente te gusta la musica.lamento decir que en paises donde no hay apoyo al a rte en general no encontraremos mas oportunidades en la cultura en general. Si solo se desarrollaran en muchas universidades y los gobiernos apoyaran como carrera muy profesional los academicos tendrian una forma diferente de saber hacer musica y no verlo simplemente como un aficionado cuando podrias abanzar mas.todo es posible si quieres conocer slgun tipo de instrumento o quieres ser un compositor.claro toda idea se respeta.solo desicion y motivacion alo que mas te guste.gracias por este compartir.

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