¿Cómo no quedarse en blanco en situaciones de estrés?

Estudié piano durante varios años siendo niño. Pero no llegué muy lejos porque tenía un enfoque bastante peculiar de aprendizaje. Debido a mi objeción ante la existencia de otras claves, nunca llegué a aprenderme la clave de fa. Cada vez que toco una pieza nueva, acabo memorizando la mano izquierda, y tocando mientras miro la clave de sol. Lo sé … bastante ridículo si lo ves desde fuera.

Pues bien, ¿conocéis el refrán “de tal palo tal astilla”? Bueno, me acordé de mi aversión a la clave de fa recientemente al escuchar a mi hija practicar el piano. A diferencia de mí, ella puede leer ambas claves. Pero en un giro interesante, ella parece tener una objeción a mirar la partitura en ningún momento, buscando tocar de oído. Imagínate dar a un mecanógrafo un teclado en blanco. Pues más o menos eso es lo que experimentamos en nuestra sala de estar a diario.

Huelga decir que vuelve a mi mujer (que es pianista) loca. La oigo gritar a menudo “¡¡¡MIRA LA PARTITURA!!!” desde varios rincones de nuestro apartamento. Pero entonces leí un estudio reciente que me hizo preguntarme si nuestra pequeña pianista está realmente “en algo”. ¿Huh? ¿Qué podría ser?

Estrés y memoria

Hay una literatura bastante amplia que demuestra que el estrés interrumpe nuestra memoria. Ya sea una prueba de matemáticas, un discurso público o una actuación, tendemos a olvidar las cosas bajo presión. Pero un equipo de investigadores empezó a preguntarse … ¿son inevitables esos problemas de memoria? ¿O podría haber una manera de hacer nuestra memoria más resistente al estrés?

Observando que la mayoría de los estudios previos no se han preocupado especialmente en las estrategias específicas de memorización de sus participantes, elaboraron un estudio para profundizar un poco más.

Sustantivos y Fotos

Se les presentó a 120 participantes una lista de 30 sustantivos para memorizar. La mitad (60) de los participantes se estudiaron los 30 sustantivos. Mientras tanto, a la otra mitad se le pidió recordar tantos elementos como pudieran.

Luego se presentó a todos con una colección de 30 fotos. Una vez más, el primer grupo (grupo 1) hizo lo propio con las 30 fotos. Mientras, al otro grupo (grupo 2) se les pidió que recordaran tantas fotos como pudieran.

Luego, el grupo 1 volvió a estudiar tanto la lista de sustantivos como las fotos, mientras que el grupo 2 trató de recordar tantas palabras e imágenes como pudieron.

Finalmente, después de un breve inciso, el grupo 1 estudió los 60 ítems una última vez, mientras que el grupo 2 intentó recordar una vez más tantos ítems como fuera posible.

Por lo tanto, para que quede claro, el grupo 1 tuvo 3 sesiones de estudio más del material, mientras que el grupo 2 tuvo 0 sesiones tradicionales de “estudio”, pero en su lugar pusieron a prueba su memoria tres veces. En el papel, eso parece una ventaja terriblemente desequilibrada del tiempo de estudio para el primer grupo, pero veamos qué pasó cuando regresaron al laboratorio 24 horas después para una prueba …

24 horas después …

Cuando los participantes regresaron al laboratorio para la prueba, a la mitad de ellos – 30 del grupo 1, y 30 del grupo 2 – se les pidió dar un discurso y resolver problemas de matemáticas frente a 2 jueces y 3 compañeros (con el fin de ponerlos nerviosos y aumentar sus niveles de estrés).

Cinco minutos después de esta tarea estresante, se les pidió que recordaran las palabras e imágenes que aprendieron el día anterior. Veinte minutos más tarde – que es aproximadamente cuando el cortisol de la hormona del estrés alcanza su pico – se les pidió de nuevo que recordaran las palabras e imágenes que no habían conseguido nombrar veinte minutos atrás.

Y para ver comparar cómo rendirían sin estar estresados, los otros 60 participantes hicieron las mismas pruebas de memoria, también a los 5 y 25 minutos, pero sin pasar por el primer examen estresante.

¿Que pasó?

Como se puede imaginar, el estrés tuvo un efecto en la memoria, pero sólo para aquellos que estudiaron de la manera tradicional. Las personas del grupo 1, de hecho, lo hicieron peor en la prueba de memoria cuando se les sometió a estrés. Recordaron una media de 7 ítems, frente a los 8,7 que recordaron sin estar sometidos a estrés.

Por el contrario, los participantes del grupo 2 parecían no verse afectados por el estrés. Su rendimiento bajo estrés (11.1 ítems recordados) fue muy parecido al mostrado sin estrés ​​(10.3 ítems recordados). Aún más impresionante, los participantes del grupo 2 sometidos a estrés superaron en resultados a los del grupo 1 que no fueron sometidos a estrés.

¿Cómo pasó esto?

Los autores citan una convergencia de la investigación, de la neurociencia a la teoría cognitiva, observando que la práctica de “recuperación de datos” parece fortalecer la memoria creando múltiples vías para esa recuperación. Algo así como si Hansel y Gretel hubieran dejado no sólo un rastro de migas de pan, sino también un rastro de piedras, una cuerda atada a un árbol en la entrada del bosque, un mapa y un GPS. La idea es que más intentos de recuperación dan lugar a un mayor número de maneras distintas de acceder a la misma información.

¿Cómo aplicar esto en los músicos?

Seguramente, todos podamos ensayar más, grabarnos más a menudo, y todas esas cosas. Pero pienso que la práctica de la recuperación también podría representar un acercamiento diferente al aprendizaje. Un aprendizaje en que los esfuerzos para tocar de memoria estén ahí desde el principio.

Cuando yo era un niño, la memoria era algo en lo que no pensaba hasta que me aprendía una pieza “de verdad”. Lo veía como una tarea para la etapa de “pulido” de la pieza, el último paso antes de que estuviera listo para actuar. Pero, ¿cómo podría cambiar nuestro enfoque si vemos la memorización como una parte integral de aprender una pieza desde el Día 1? ¿No como un complemento al final del proceso de aprendizaje?

Conozco a algunos músicos que hacen esto. Músicos que se pasan la primera semana “aprendiendo” una pieza para poder reproducirla desde la memoria, aunque sea imperfecta y vacilante, desde una etapa muy temprana. Un estudio de 2007, que sigue a un concertista de piano mientras aprende el Clair de Lune de Debussy, descubrió que se había hecho un esfuerzo deliberado para enfatizar la memoria desde el principio, incluso si eso significaba “confundirse”. Esta fue una idea completamente extraña para mí, pero a la luz de este estudio, está empezando a cobrar mucho sentido.

¿Así que mi hija está realmente “en algo”? Sólo el tiempo lo dirá, pero mientras tanto, tal vez tendremos que relajarnos un poco y dejarla practicar en paz …

Traducido de la publicación Bullet Proof Musician

Autor: Noa Kageyama

Enlace al original: http://www.bulletproofmusician.com/stress-impairs-memory-but-heres-a-way-to-make-your-memory-more-anxiety-proof/

Título original: Stress Impairs Memory…But Here’s a Way to Make Your Memory More Anxiety-Proof

 

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Violista, licenciada en Comunicación Audiovisual y con un Máster en Investigación (Premio al mejor expediente). Me encanta poder unir mis dos mundos a través de Gran Pausa, y así poder ayudar a otros músicos que, como yo, se hacen nuevas preguntas cada día.

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