¿Cómo y cuánto deben implicarse los padres en la educación musical?

La implicación de los padres en la educación ha demostrado ser positiva en la mayoría de los casos. Sin embargo, no todo vale, y a menudo los padres cometen fallos que acaban perjudicando al niño que aprende. En cualquier caso, en el aprendizaje de un instrumento, la figura de los padres es esencial. La investigación ha reconocido la importancia de los padres en el desarrollo musical de los niños pequeños, así como el hecho de compartir las experiencias musicales promueve una poderosa conexión entre padres e hijos.

¿Por qué implicarse?

  • Los padres pueden iniciar, facilitar, restringir y dar forma al desarrollo de intereses de los niños y a su participación en el aprendizaje instrumental.
  • La participación de los padres en el aprendizaje instrumental de sus hijos a menudo implica el crecimiento de relaciones complejas padres-hijos.
  • Los padres apoyan el aprendizaje instrumental, el comportamiento y las actitudes de los estudiantes.
  • La buena o mala relación entre padres y profesores afecta el aprendizaje instrumental de los estudiantes.
  • Los padres pueden animar a continuar con los estudios musicales cuando el estudiante se desanime.
  • En un estudio realizado en Hon Konglos padres se ven como los principales agentes a la hora de influenciar a sus hijos en el aprendizaje del instrumento, por detrás de los profesores, los medios de comunicación o los amigos del niño.

¿Cómo implicarse?

Hay métodos de probado éxito que se apoyan directamente en la presencia y la participación de los padres. Es el caso del reconocido método Suzuki. Este método, desarrollado por el violinista Sinichi Suzuki, se centra en el aprendizaje de la música como un lenguaje.

Para ello, el método Suzuki pone a los padres en la ecuación: “Igual que ocurre cuando un niño aprende a hablar, los padres están involucrados en el aprendizaje musical de su hijo. Asisten a clases con el niño y sirven como “maestros en casa” durante la semana. Los padres a menudo aprenden a tocar antes de que el niño, por lo que él / ella entiende lo que se espera de él. Los padres trabajan con el maestro para crear un ambiente de aprendizaje agradable.” (Suzuki Association)

No sólo el método Suzuki habla de la importancia de implicarse en el aprendizaje del instrumento. Diversos estudios describen las formas en que los padres deben “estar ahí”:

Asistir a clase con los niños

Estos es especialmente importante en edades tempranas, y hasta los 11-12 años, edad a la que se debe dar más espacio y responsabilidad al hijo. Asistir con ellos a clase cumple una doble función:

  • Los niños sienten el apoyo e interés de sus padres
  • Los padres pueden observar si su hijo está llevando a cabo las lecciones del profesor en casa y si lo está haciendo de la forma correcta
Asistir a sus audiciones y conciertos

Para que el niños sienta cierta motivación, es importante que sus seres queridos se encuentren en las filas de asientos de la sala de concierto. No hay lugar para las críticas o los halagos en este ambiente, que debe ser de apoyo y presencia.

Mantener contacto con el profesor

Los padres deben interesarse por la evolución de su hijo y escuchar los consejos que el profesor tenga para ellos en cuanto a su aprendizaje. Deben tener en cuenta que el profesor es el experto, tanto en aprendizaje del instrumento como en pedagogía.

Supervisar el estudio

Sin caer en la dureza o el exceso de atención, es bueno que los padres supervisen de vez en cuando el trabajo de los niños en casa. Para ellos, siempre siguiendo las pautas del profesor, puede dar consejos al niño y atender que sigue las lecciones marcadas.

Completar el aprendizaje asistiendo a conciertos o viéndolos en televisión

Es importante que el niño perciba que sus padres tienen interés en la música. Los niños imitan comportamientos, y los padres son su primer modelo. Unos padres desinteresados en la música pueden provocar que su hijo pierda el interés también. Para ello, pueden participar en actividades de manera familiar: conciertos didácticos, películas musicales, programas infantiles…etc.

Lectura recomendada: Educados con amor. Método Suzuki.

¿Qué errores evitar?

El interés de los padres en la actividad de sus hijos puede convertirse en algo dañino si no se lleva a cabo con moderación. Hay muchos padres que tienden a volcarse demasiado, llevando a cabo conductas desaconsejadas.

El profesor es el experto

Es bueno ayudar al niño en casa, y prestar atención a cómo debe estudiar. Sin embargo, “no nos saquemos métodos de la manga”. Las directrices que da el profesor son correctas, y las da con un conocimiento y experiencia del que los padres carecen. En la supervisión del tiempo de estudio, un padre nunca debe cambiar las directrices del profesor o entrometerse demasiado en la forma de trabajar de éste.

Ni demasiado crítico ni demasiado halagador

El nivel de exigencia de los padres nunca debe ser demasiado alto ni demasiado bajo. El niño tiene sus capacidades y su ritmo de aprendizaje, y empujarle o celebrar demasiado sus “logros” puede desembocar en una baja autoestima.”Abundan los casos donde el nivel de exigencia de los padres supone un listón demasiado alto para el niño en cuestión y eso puede provocar desmotivación, crecientes resistencias e incluso una baja autoestima que haga cada vez más difícil todo lo relacionado con el estudio” (Escuela: los 12 errores de los padres, La Vanguardia)

Hay que dejarle “volar”

Acciones como ir a clase con el niño o supervisar su estudio deben irse abandonando a medida que crece. Al principio, puede significar un buen apoyo para él, y una forma de motivarse con la música. Sin embargo, hay edades a las que el niño debe aprender a organizarse sólo, a estudiar y a responsabilizarse de su estudio del instrumento. Lo ideal es que con 11 o 12 años, el niño sea autosuficiente en cuanto al estudio se refiere.

Proyectarte en tu hijo

Si eres músico, y quieres que tu hijo también lo sea, mucho cuidado. Por un lado, no tiene por qué interesarle estudiar música. Aunque es bueno para él tener unas nociones, ni mucho menos es obligatorio o mejor que se dedique a ello como tú lo hiciste. El niño tiene que poder elegir y centrarse en sus propios intereses y no en los de sus padres.

Si le fuerzas a que toque un instrumento y estudie ciertas horas al día a pesar de que no muestra interés; provocarás que se convierta en un músico amargado y decepcionado con su propia profesión. Haz un ejercicio de escucha y descubre si realmente está emocionado con la música, o tiene otro tipo de intereses.

Estudiar por obligación

Es importante que, como padre, te asegures de que tu hijo (que no tiene el sentido de la responsabilidad aún desarrollado) practique un poco todos los días. Sin embargo, cuidado con hacer de la práctica una “tortura” o castigo. El niño también tiene que querer practicar y disfrutar de ello. No hay que acosarle u obligarle. Es mejor encontrar estrategias para que él mismo coja el hábito sin necesidad de “pasar un mal rato.”

Si tienes un hijo músico, implícate y verás que tu hijo te lo agradecerá y se sentirá más motivado para seguir con sus estudios. Pero, ¡recuerda! Siempre con moderación.

 

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Violista, licenciada en Comunicación Audiovisual y con un Máster en Investigación (Premio al mejor expediente). Me encanta poder unir mis dos mundos a través de Gran Pausa, y así poder ayudar a otros músicos que, como yo, se hacen nuevas preguntas cada día.

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