Una audición de orquesta desde dentro: qué sienten los músicos, qué buscan los tribunales

Hoy me he encontrado con este post, que he devorado en pocos minutos por lo interesante que me ha parecido. Se nos cuenta desde cerca cómo vive un candidato una audición de orquesta y cómo lo evalúan los tribunales. Seguro que muchos, al igual que me ha pasado a mí, se sienten identificados. Y por eso he querido traducirlo y compartirlo. No sólo porque hable de los sentimientos y las sensaciones que se tienen en estas situaciones, cosa que a muchos músicos les cuesta compartir. Sino porque también puede servir para que aquellas personas que viven ajenas a este proceso sepan por todo lo que pasa un músico y valoren esta profesión. Espero que todos los que leáis este post os sintáis identificados, y que os dé fuerza y ganas para seguir luchando por vuestros objetivos.

Publicación: cincinnati.com

http://www.cincinnati.com/story/entertainment/music/2015/11/24/inside-symphony-audition/75478764/

Autor: Janelle Gelfand

Título original: Inside a symphony audition

 

Son las 14:00, lunes

Stephen Goist está intentando calmar sus nervios mientras espera a entrar en la audición en los camerinos del Music Hall. Sentado en una silla plegable junto a la funda de su viola, parece relajado, pero sus nervios pueden jugarle una mala pasada. Calcula que es su audición número 17. Pero en esta siente una presión distinta: ha crecido en Cincinnati.

Goist ya ha trabajado en orquestas pequeñas, como Dayton Philharmonic o Pro Musica Chamber Orchestra en Columbus. Pero ganar esta audición significa un trabajo fijo y un sueldo de seis cifras. Y en su ciudad natal. En cierto sentido, se ha estado preparando para este momento desde que tenía 3 años y empezó sus lecciones con su madre, una profesora de método Suzuki en la Cincinnati Public Schools. “Significaría mucho para mí, ya que mi objetivo es entrar en una orquesta, y esta es una gran orquesta”. dice Goist, de 24 años. “Además de que nací aquí, me crié aquí y tengo muchos amigos aquí”.

La tensión en el backstage del Music Hall es palpable en este día en que la Cincinnati Symphony Orchestra hace audiciones para dos puestos de viola. Audicionar para una orquesta nacional de gran presupuesto que funciona todo el año es un proceso estresante y muy personal. Requiere mucho tiempo de práctica, audición tras audición, además del dinero que se gasta en viajes y hoteles. Al final, todo se reduce a tocar cinco minutos.

“Desde un punto de vista estadístico, probablemente sea más fácil entrar en la NBA.” dice Christian Colberg, violista principal de la Cincinnati Symphony. “Es un proceso muy duro, que manda a la gente al psicoterapeuta, que realmente te cambia la vida. Es casi bárbaro, pero es justo.

Goist, graduado de la School for Creative and Performing Arts y la University of Cincinnati College-Conservatory of Music, conoce bien el proceso. Ya ha llegado lejos. Entre más de 140 candidatos, menos de la mitad fueron invitados a las audiciones. Algunos no se han presentado. Al final, participa junto a otros 48 competidores. Resulta ser un maratón de dos días.

“Intento no estresarme demasiado. Algunos tienen rutinas o ejercicios de respiración para relajarse, yo simplemente intento tratar este día como un día cualquiera” dice Goist. Excepto que no es normal. Intentar ganar un trabajo en orquesta es extremadamente competitivo, los conservatorios sacan alumnos brillantes año tras año. Y la audición no es el final. Hay unas dos semanas de prueba, seguidas de un año más antes de que un músico sea finalmente aceptado como miembro de la orquesta.

También puede resultar caro, señala Goist. Muchos de los candidatos son de fuera, incluso de Singapur o Japón. Para una audición reciente en Indianápolis, Goist pagó por dos noches de hotel, pero no pasó de fase, con lo que no usó su segunda noche. Además, las audiciones pueden alargarse hasta la noche. Cuando hace tres años audicionó para la Colorado Symphony, su día de audición duró desde las 9 de la mañana hasta las 22:30 de la noche. “Al final me sentía como en otro planeta, fuera de mi cuerpo y completamente enloquecido“, nos cuenta.

Cincinnati es un gran premio, en parte por el prestigio que tiene. La orquesta, la quinta más antigua del país, toca regularmente en el Carnegie Hall (y en enero tocará en el Lincoln Center), hace giras a nivel internacional, tiene su propio sello discográfico y recientemente completó una campaña de $ 26.000.000. Su objetivo principal es cubrir puestos que otros músicos han dejado vacantes. Razón por la cual salió la oferta para ocupar dos asientos en la sección de viola.

Pegada a un espejo en el camerino de Goist hay una sola hoja de papel con la lista de la música que se le pedirá que toque.

15:00 La audición

Las puertas que conducen al escenario del Music Hall están cerradas, con un cartel que dice “Audición en Progreso.” Los pasillos están desiertos. De vez en cuando, un músico se escabulle a través de las puertas de la oficina, le pregunta a la recepcionista por alguna dirección, y desaparece en un camerino.

Goist mira su reloj. Es la hora. Ahora, sólo tiene que tocar con el corazón.

“Sé que me pongo nervioso, pero conocer cómo lidiar con eso eso es lo que he aprendido a través de todas estas audiciones”, dice, sin dejar de sonreír. “Simplemente estoy tratando de  mantenerme concentrado, con la mente limpia y precisa. Todos tenemos nuestras rutinas- algunas personas comen un plátano, otras hacen yoga. El arte es simplemente entenderte a ti mismo, estar en sintonía contigo mismo, con tu cuerpo y tu mente.

El proceso es estricto. Los candidatos se ponen de pie en el escenario sobre una alfombra – de manera que los miembros del jurado no se formen una idea por el sonido de sus pasos. El clic-clic-clic de los tacones altos podría revelar el sexo de un candidato. Tocan detrás de un biombo alto, sin ser vistos por el jurado. No hablan, aunque el jurado les habla.

“Gracias a todo esto, no sabemos quién es el candidato – la raza, la religión, el sexo, nada”, dice Colberg, presidente del comité de la audición, formado por 10 miembros.

La orquesta establece las reglas. La Cincinnati Musicians Union, Local No. 1, supervisa los procedimientos para asegurarse de que se siguen las reglas. En general, están buscando al mejor intérprete. Pero normalmente hay varios que evalúan. Es cuestión de cuál es la mejor opción para esta orquesta, esta sección de viola, este sonido.

“Estamos buscando el paquete ideal. Que tenga el nivel en todas las áreas, musicalidad, estilo, técnica… Cada uno tiene su idea en la cabeza de lo que es este nivel, su propia escala. Muchos miembros del jurado se centran en la afinación, otros en el rito. Muchos traen su propia lista de prioridades“, dice Colberg.

“¿Por qué ganas algo o no lo ganas? Es como si Robert DeNiro -uno de los actores más famosos de América- fuera a un casting de una nueva película, pero el director se volviera hacia él y le dijese ‘Lo siento, DeNiro, pero estamos buscando a una rubia con grandes pechos’.”

“Así que cuando acabas una audición, es complicado. Lo que has tocado, mezclado con lo que el comité está buscando, es lo que realmente te llevará a ganar”.

16:30 Haciendo el corte

La audición ha terminado. “Me siento genial. He tocado bien y he hecho todo lo que había estudiado” dice Goist, con una gran sonrisa. “Realmente, es una liberación, sueltas toda la energía. Lo bueno de estas audiciones es que las próximas rondas son mañana. Así que puedo relajarme el resto del día.”

Parece cansado, exhausto.  Se ha acabado, han hecho el corte. Goist es uno de los que pasa con los 13 semifinalistas.

“Me siento genial, maravilloso. A veces, incluso cuando creo que he tocado bien, no paso de fase. Pero siempre me quedo con una buena sensación, satisfecho”.

Goist planea ver un nuevo episodio de “Homeland,” cenar y tal vez, estudiar un poco. Su calvario no ha terminado.

9:30 Martes

Goist aparece a primera hora de la mañana en el Music Hall con los otros semifinalistas para determinar por sorteo el orden de actuación. Conoce a muchos de los otros candidatos, ya sea del conservatorio o de audicionar por todo el país.

Los conservatorios, conscientes de la naturaleza competitiva de conseguir un trabajo de orquesta, han mejorado la preparación de sus estudiantes para el mundo profesional.

“La capacidad de ganar una audición es algo que los principales conservatorios están tomando en serio. Nosotros preparamos a los estudiantes para tocar en orquesta, pero es muy diferente enseñarles a tocar en una audición” dice Peter Landgren, decano del CCM, y exmiembro de la Baltimore Symphony Orchestra.

10:00 Los semifinalistas

Los semifinalistas tocan algunos pasajes de orquesta durante 10 o 20 minutos. Después, Zachin anuncia los cuatro finalistas. Goist está entre ellos. Los candidatos toman un almuerzo rápido.

Empiezas a ver la misma gente que en todas las audiciones. La misma gente que pasa de ronda. Los violistas somos conocidos como músicos con un poco más de camaradería entre nosotros. Algunos de ellos son buenos amigos míos. Es duro, porque también estás compitiendo por tu carrera“.

14:00 Los cuatro finalistas

Más presión. El director musical se ha unido al comité. Él tendrá la última palabra. El biombo aún se mantiene.

Goist empieza con el Bartok Concerto, seguido de algunos pasajes orquestales.

“Oh dios mío, pidieron una lista enorme con cerca de 15 fragmentos diferentes. Era prácticamente toda la lista”, dice. “La ronda final varió desde Mozart a Beethoven a Shostakovich y a Ravel. Quieren saber cuán flexible eres, y si puedes adaptarte a los diferentes estilos de cada pieza“.

Los cuatro violistas esperan una hora mientras el jurado delibera. No se ponen de acuerdo, así que todos tienen que tocar de nuevo. “Estoy agotado, física, mental y emocionalmente” dice Goist.

16:30 Esto es así

Goist ha ido más allá del agotamiento. Está enfadado. “Para mí, han sido demasiadas peticiones de Louis (el director), diferentes tipos de sonido, destacando partes distintas de la frase. En esta ronda, había mucho de qué hablar.” dice Goist.

“Si un candidato ha llegado a la ronda final de nuestro proceso de audición, es que es, sin duda, un excelente músico. Entonces le pido que toque el mismo pasaje musical de diferentes maneras, con diferentes significados, colores, estilos, fraseos y articulaciones”, dice Langrée después.”Lo que estoy buscando es flexibilidad, imaginación y, por supuesto, habilidad. También escucho para saber cómo los finalistas se corresponderían con la identidad y el estilo de la OSC, mientras que al mismo tiempo, anticipo qué elementos frescos van a traer a nuestro conjunto”. Colberg admite que fue una decisión difícil. “La única manera en que podíamos decidir era escuchar a todos de nuevo. Es lo que se llama una súper final. Está sucediendo cada vez más”, dice. “En cierto modo, es una especie de prueba de resistencia, para mostrar cómo les afecta el cansancio”, añade. “Hay momentos en la gira en los que, si no hubiera sido por las cafetería de al lado de la sala, no estoy seguro de que hubiera sobrevivido al concierto, con el jet lag y constantemente en la carretera”, dice Colberg. “El candidato tiene que tener ese instinto de tener sus músculos en piloto automático.

Y al final, todo se reduce a cinco minutos de fragmentos musicales.

“Si somos absolutamente precisos, se reduce a unos 15 segundos. Podemos decir con un muy alto grado de exactitud qué tipo de músico eres dentro de los primeros 15 a 30 segundos. El resto del tiempo, estamos allí para asegurarnos de que nuestra evaluación inicial era correcta“, dice Colberg.

19:30 Los ganadores

Goist no ha sido seleccionado. Le dijeron “Gracias por tu genial audición.” y eso fue todo.

“En este momento, podía saborearlo, estaba tan cerca… Había llegado tan lejos que fue una decepción.” dice el violista. “Uno de mis sueños es tocar con esta orquesta que he idolatrado desde niño. Pero estoy orgulloso de mí mismo por haber llegado tan lejos”

No se rinde. Pronto viajará a Canadá para una audición en la Montreal Symphony Orchestra.

Nota del editor: Para esta historia, el jurado no sabía qué candidato fue entrevistado por The Enquirer. Las entrevistas se realizaron a puerta cerrada en un pasillo fuera de la zona del escenario y la audición, y por teléfono. El CSO anunciará a los ganadores en una fecha posterior.

 

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Violista, licenciada en Comunicación Audiovisual y con un Máster en Investigación (Premio al mejor expediente). Me encanta poder unir mis dos mundos a través de Gran Pausa, y así poder ayudar a otros músicos que, como yo, se hacen nuevas preguntas cada día.

4 comentarios

  • Hola amigos!

    En mi opinión, las pruebas de orquesta se han convertido en un gran absurdo de los tiempos en que vivimos. Tiempos caracterizados por la competencia más descarnada donde uno se lo lleva todo y los demás nada. En música y fuera de ella. Uno trabaja, y otros a seguir preguntándose “si valen”. Y claro que valen, porque todos valemos, pero quizá tenga la música otros recovecos creativos fuera de las orquestas profesionales y sus pruebas.

    Por otra parte, a mí no me gustaría ser jurado de semejante proceso. Ver a gente estupenda tocando un instrumento, con ilusión y decirles: “tocas increíble, pero no hay sitio para ti”. Si no fuera una cuestión de supervivencia, quizá sería menos problema.

    Espero que poco a poco nos vayamos dando cuenta de la cantidad de posibilidades que hay fuera de los “caminos tradicionales”. Por ejemplo, hay unos chicos organizando una cosa que se llama http://www.dalanota.com que hacen cosas estupendas y distintas… Y no solo ellos.

    Un abrazo y gracias! Muy interesante en cualquier caso.

    • Coincido contigo en muchos casos. El problema no está sólo en el proceso de las audiciones. Muchas veces lo digo en el blog, la música clásica necesita salir de su cajón de tradiciones y abrirse al público que la espera. Esto no quiere decir que se pierda el respeto a la música o la seriedad como muchos temen, sino que la música despegue y se acerque a todo público posible, consiguiendo de esta manera más notoriedad, más apoyo y con ello más puestos de trabajo que es lo que provoca estas situaciones en las audiciones. Un saludo!

  • El ejemplo de este joven violista es muy significativo para una actual sociedad elitista que “consume” música selecta (la música clásica no es solo “clásica”). Hay que consultar someramente las estadísticas que demuestran un enorme potencial – PERIMIDO – de consumo de ese nivel cultural y que NO TIENE ECCESO A ÉL por motivos coyunturales y por ende POLITICOS. En otras palabras: El pueblo NECESITA -estdísticamente hablando – de muchas más orquestas para poder satisfacer ese “melomanismo popular” en estado embrionario que actualmente no tiene acceso por – quizás – conciertos populares GRATIS financiados por el gobierno de cualquier país . . . La “enfermedad” del ELITISMO no puede erradicarse en sistemas políticos que basan su equilibrio económico en arcaicos modelos pseudo-burgueses como hay en Europa. El mejor ejemplo de erradicar ABSURDOS COMITES DE ALCORNOQUES MUSICALES que atormentan verdaderos músicos del futuro es “EL SISTEMA” de jOSÉ ANTONIO ABREU de Venezuela – quién, dicho sea de paso: Merece el Premio Nobel de Cultrua de inmediato .!!!!
    Juan Fröhlich – Germany.

    • Estoy de acuerdo contigo en cuanto a que existe un público potencial para la música que por muchas razones se queda sin disfrutarla. Pero está en manos de los músicos y de las instituciones culturales hacer llegar la música “clásica” a todas las personas posibles. Yo personalmente investigo ahora en la universidad sobre el tema, y veo que hay dos grandes razones por las que la gente no va a los conciertos de orquesta: elitismo y desconocimiento. Se perciben como un acto no ya elitista, sino de “viejos”, y por otro lado, cuando se le pregunta a la gente si alguna vez han visto a una orquesta en directo, responden que no, con lo cual se desconocen varios siglos de historia musical (no un género de música como se pretende catalogar con el nombre de “clásica”). Con respecto a El Sistema, es una iniciativa que admiro mucho y de la que hablaré en algún post. Un saludo y gracias por compartir tu opinión!

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